martes, 31 de diciembre de 2013

Hasta mañana

Otro año que pasa. Inevitablemente nos ponemos a hacer balance y marcarnos nuevas metas; que por un lado no está mal, siempre es positivo analizar nuestras andanzas y tener objetivos en mente; pero a mí me hace gracia esa visión de fin de etapa.

Se acaba un año y con él todo lo bueno y lo malo que nos haya ocurrido y empieza otro totalmente nuevo y distinto. Hay quien siente pena porque este año le ha ido genial y no quiere que se acabe y otros que están deseando entrar en 2014 porque este 2013 ha sido un año "para olvidar".
¡Sí, claro amigos! De la noche a la mañana todo va a cambiar. Una situación de mierda va a convertirse mágicamente en algo distinto porque, ¡ey!, ¡es 2014! Y tu buena racha se va a terminar en cuanto den las campanadas, así que aprovecha lo poco que te queda de año...

Mañana será otro día. Otro día más. Otro de la sucesión de miles de días que tienen nuestras vidas. Otro día que será igual que el anterior si no nos molestamos en cambiarlo, ya sea 2013, 2014 o 2036. No culpemos al 2013, él no ha hecho nada.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Ahí lo dejo

Estoy haciendo la tarea de inglés y acabo de toparme con un fragmento que me ha llamado la atención dentro de un texto que tengo que leer. Se trata de una anécdota de Kofi Annan:
I was one of a group of boys who sat on the floor of our proffesor's office for our weekly lesson in spoken English. One day the professor put a large sheet of white paper on the wall. The paper had a little black dot on the right-hand corner. When the professor asked, 'Boys, what do you see?' we all shouted together 'A black dot!' The professor stepped back and said, 'So, not a single one of you saw the white sheet of paper. You only saw the black dot. This is the awful thing about human nature. People never see the goodness of things, and the broader picture. Don't go through life with that attitude.'

Ahí lo dejo. 



lunes, 4 de noviembre de 2013

Hoy quiero confesar...

Hace tiempo que no tenía una gran resaca (mejor para mí, desde luego); pero el viernes me atacó esa clásica a la par que traicionera resaca post-siesta que te deja la cabeza que no sabes si vas o si vienes. Te levantas bien -a la hora de comer, eso sí- pero tras echar una cabezadita para terminar de recuperar el sueño que te robaron la noche anterior, te levantas hecha mierda.

El problema es que mi cabeza no para y está llena de pensamientos inconexos y conocimientos inútiles (salvo para las partidas de triviados) y cuando me desperté de esa siesta mortal una idea pasó por mi mente cual estrella fugaz. Propósito de enmienda. Esa era la idea. Dos palabras que me sonaban de algo, no recordaba el qué. Pasados unos minutos y un comprimido de ibuprofeno logré averiguar de dónde venían y la retahíla a la que iban unidas. Esa que se acaba grabando en tu cabecita cuando eres pequeña porque te la repiten mil veces pero que no sabes lo que significa (y no tienes ni el menor interés en saberlo). Eran algo así como las fases de la confesión que la catequista y la profe de religión te contaban al prepararte para la primera comunión: examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. Afortunadamente, cosas más importantes y útiles que ésta me ha aportado la educación que he recibido; sino, jodida estaba.

El caso es que me hizo gracia pensar por qué razon me rondaban la mente estas palabrejas y que quizás ahora tenían más sentido que cuando me las repetían de niña:
- Examen de conciencia: Madre mía, ¿qué c*** hice anoche?
- Dolor de los pecados: Estoy fatal, ¿quién me mandaría?
- Propósito de enmienda: No vuelvo a liarla así en mi vida.
- Decir los pecados al confesor: Tía, anoche se me fue de las manos.
- Cumplir la penitencia: Dolor de cabeza, náuseas, sudores fríos...

Mi resaca se pasó con el ibuprofeno, nada grave. Eso sí, espero no tener que confesarme en mucho tiempo...


miércoles, 16 de octubre de 2013

Te quiero. Gracias.

Este año en la Escuela Oficial de Idiomas tenemos una chica inglesa que nos va a dar clase una hora cada dos semanas. Siempre está bien poder hablar con un nativo, en especial por la pronunciación, pero también para conocer más cosas sobre su país y su cultura (que aunque estén aquí al lado, tenemos ciertas diferencias).

El miércoles pasado fue su primer día y lo dedicamos a conocerla un poco. Le preguntamos sobre los estereotipos o la imagen que tienen en UK sobre los españoles y las diferencias que ella había observado en las apenas dos semanas que llevaba aquí.
Junto con el clásico de que ella pensaba que aquí hacía buen tiempo y al parecer no (esto es Burgos, nena) nos contó que sí que había notado un cambio en cuanto a los modales – British manners – y que por ejemplo, estando en una cafetería, al dar las gracias al camarero, sus amigas le preguntaron que porqué siempre daba las gracias, ¡si era un camarero!

Al instante comenté con mi compañero que yo sí que daba las gracias a los camareros o en cualquier comercio. Y él me respondió que en su casa o con personas cercanas nunca daba las gracias.
- ¡Papá, pásame el pan!
- Toma hijo
- ...
Touché. Yo apenas lo hago en mi casa. Está claro que donde hay confianza, da asco.

Y es que a veces nos resulta tan difícil pronunciar ciertas palabras... esas palabras que muestran un mínimo de cariño y que al decirlas nos hacen sentir vulnerables. Esas que están ahí agazapadas esperando a encontrar una rendijita en nuestra coraza de miedo y vergüenza.
"Te quiero". Estamos hartos de oírlo en películas y series, pero es un rara avis en la vida real.
He de confesar que no recuerdo la última vez que lo dije... y vivo con mis padres.

Yo puedo hacerlo, pero no me resulta una labor sencilla. En cambio, hay quien es incapaz de identificar – y mucho menos expresar – sus sentimientos. Sienten algo pero no saben reconocer qué es ni pueden verbalizarlo. Alexitimia se llama este trastorno.

Luego nos encontramos con personas que lo repiten hasta la saciedad, esas que acaban de conocerte pero ya te quieren y no dudan en expresarlo. Estos sí que lo verbalizan, pero me da a mí que no tienen muy claro el concepto. Abusan tanto del "te quiero" que llegan a devaluarlo, pierde fuerza y el que lo escucha se hace inmune ante tanta palabrería.

No hay que privar de estas palabras a quien se las merece. Así que a ver si somos (yo me incluyo) capaces de encontrar el punto medio y lograr pronunciarlas con más frecuencia.

Gracias.

Te quiero.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

I'm sexy and I know it

El otro día me fui a tomar unas cerves con una amiga después de un concierto. A saber de qué estábamos hablando cuando mi amiga me dijo: gírate, mira a ese tío. Sabes quién es, ¿no? Me encanta.

Por supuesto que sabía quién era. No he cruzado una palabra con él en mi vida, contesté; pero sí, creo que todas las aquí presentes sabemos quién es y pensamos igual que tú. Y lo que es peor: ÉL LO SABE.

Es guapo y muy consciente de ello. Ya podemos darlo por perdido.

Eh, que no digo que sea inalcanzable, ni mucho menos. Al contrario, animé a mi amiga a intentarlo, pero ella tampoco estaba muy convencida de hacerlo.
¿Por qué? Porque ve lo mismo que yo y lo que imagino ven muchas más.
Porque desprende ese halo de "soy más guapo que el resto, ¿qué podéis ofrecerme, nenas?".
Porque estar en una relación con él sería algo así como un "siéntete afortunada de estar conmigo porque no eres mi única opción".

Y así no. Así no.

Porque el encanto de la belleza está en no saber que se posee.


martes, 10 de septiembre de 2013

Tienes un e-mail

Esta tarde me he puesto a hacer limpieza en un par de cuentas de correo electrónico (de las tropecientas que he ido acumulando aún no sé porqué).

Entre confirmaciones de pedidos de ropa y música, inscripciones a ofertas de empleo que nunca llegaron a materializarse y alguna que otra presentación de powerpoint; me he topado con conversaciones y recuerdos de hace años que me han sacado una sonrisa. Situaciones que en su momento me resultaban inmensas, bien emocionantes o bien punzantes y ahora me resultan una pequeñez, quizás por la lejanía; como quien subido en un avión percibe a las personas como hormiguitas.

Dos han sido las ideas que me han venido a la cabeza: el tiempo pasa y todo lo cura (no lo borra, eso sí, que no hay que olvidar lo aprendido); y que tengo grandes amigos, tanto para montar una gran fiesta, como para llorar un buen drama.

No descubro nada nuevo, lo sé. Pero me viene (y os viene) bien recordar estas cosas de vez en cuando:
  • Todo pasa: lo que ahora nos llena de felicidad o nos parte el alma no durará eternamente.
  • Siempre hay alguien con quien compartir esa felicidad y ese dolor: hacedlo.


martes, 27 de agosto de 2013

Rusia es un país donde vive gente maravillosa

Permitidme robaros unos segundos de vuestro tiempo para que veáis este documento para la historia a modo de introducción de esta entrada. 


Pues bien, esa debe de ser mi reacción aproximada cuando me preguntan: Oye, Leo, y... ¿cuál es tu tipo de hombre?
Pongámonos en situación. Reunión de amigas de esas con las que hace años que no te ves y por fin coincidís todas juntas. Dos solteras, X (que tiene un rollito desde hace un par de meses) y yo. Por alguna razón que no alcanzo a entender, se sienten en la obligación de encontrarme pareja. Les debo de dar pena o algo. ¡Venga que sí, tía!, ¡esta noche te encontramos un chico! -creo que no son conscientes de que para eso me basto y me sobro yo solita, que el problema no es encontrarlos una noche, sino al día siguiente-. Y ahí es cuando te hacen la fatídica preguntita: dinos, ¿cómo te gustan los hombres?, para saber por dónde tirar...

Pues... los hombres me gustan... con brazos y piernas... que sepan hablar... y... no sé mucho más. Gracias. -Añadir una sonrisa rollo Miss y listo, recemos para que le haya gustado al jurado-

Creo que nunca he sido capaz de responder a esa pregunta. Realmente no sé qué respuesta espera la gente... (y os advierto: cuidado con lo que decís, porque a saber qué hombres os encuentran).
- Moreno con ojos azules. Aquí entra hasta uno de los hermanos Calatrava.
- Que me haga reír. Quique San Francisco, por ejemplo?
- Que sepa cocinar. Karlos Arguiñano, mismamente.
- Que sea limpio y vista bien. Te encasquetan al primero que lleve un polo de la Martina.

Obviedades y estupideces. Lógicamente no quiero un tío que huela mal, ni uno que me haga llorar, ni uno que no sea capaz de sobrevivir sin su madre cocinando.

¿Cuál es mi tipo de hombre? El que me gusta. El que me parece atractivo; independientemente de que sea alto o bajo, moreno o rubio, con gafas o con vista de lince. Y punto. Probablemente ni yo le encuentre explicación, pero con que lo sepa yo, me sobra, queridas amigas. Las obras de caridad para quienes las necesiten.



miércoles, 21 de agosto de 2013

Pagándote la chupa

No es lo mismo que "pagando te la chupa".

O la importancia de los pequeños detalles.


lunes, 29 de julio de 2013

What you see is what you get

WYSIWYG: Se aplica a los procesadores de texto y otros editores de texto con formato que permiten escribir un documento viendo directamente el resultado final, frecuentemente el resultado impreso.

Ojalá. Ojalá las cosas resultaran ser como uno las ve en un principio, que lo que uno ve permaneciera inmutable en el tiempo. Pero no. Ese vestido que te pillas por internet resulta que es verde fosforito cuando tú lo compraste por verde pistacho.

Lo mismo pasa con las personas, siempre hay algo que descubrir con el tiempo. Algo bueno a veces, algo malo otras tantas.
No dudo que pueda tener su lado positivo el ir descubriendo distintas facetas de las personas; pero ¿cuántas veces nos acabamos llevando tremendas decepciones al ver que alguien no es como pensábamos?

He de decir que soy una persona de primeras impresiones, y que, aunque con el tiempo me he ido relajando en este asunto; hace unos años tendían a ser en un 80% negativas. Por consejo de amigos acababa cediendo en ciertos casos, pero tarde o temprano las personas que en un principio me resultaban nocivas, acaban siéndolo también para el resto.

Todos vendemos o intentamos proyectar una imagen fantástica de nosotros mismos; más aún hoy en día con las redes sociales. Uno no va diciendo por ahí que le gusta robar bolsos a las ancianas, pero sí que hace voluntariado con personas discapacitadas. Mostrar el lado positivo de uno mismo entra dentro de lo lógico y normal, y cuando conoces a una persona ves poco a poco cómo también tiene otro lado, que al fin y al cabo es lo que nos hace humanos.
El problema viene cuando todo lo negativo que ocultas supera con creces a lo positivo que vendes.

He vivido situaciones en que la propia persona me ha dicho: es que soy egoísta, o yo es que soy malo, pero no de los que se dan de hostias, sino de los que te la lían cuando menos te lo esperas.
Vale, ahí soy yo la que decide, tengo la información y si me la lías es mi culpa por meterme en la boca del lobo.
Esta especie no es peligrosa, es -parafraseando a Jesulín- como un toro: le ves los cuernos y sabes que te los puede clavar. El peligro viene con los individuos que son como esas ranitas de colores tan cuquis que luego resulta que tienen veneno como para cargarse a 1500 personas.

Es gente que lleva máscara para tapar su realidad y fingir lo que no son, para agradar y atraer a los demás y evitar que se vean sus debilidades. Pero las máscaras son frágiles y se acaban rompiendo y sale a la luz todo lo que ocultaban los mil colorines.

Todos tenemos partes coloreadas y partes blancas, negras y grises. No os fiéis de los que deslumbran con su arco iris.


domingo, 14 de julio de 2013

BBK Live... or die trying

Puedo decirlo: he sobrevivido al BBK Live 2013. Y os aseguro que no ha sido tarea fácil.

Salimos de Burgos el jueves a las dos del mediodía pasadas, por eso de ir con tiempo, montar la tienda y llegar al primer concierto que queríamos ver: ALT-J (a las 19:00). Partíamos con nuestras mochilas llenas de ilusión, que pronto se vería truncada por las numerosas pruebas que la organización nos puso para ver si éramos aptos o no para su magnífico festival (hubo momentos en los que sólo nos faltó Ramón García anunciándonos que salía la vaquilla Revoltosa).

La primera de ellas consistía en cargar con todos los trastos desde el parking nivel -2 (casualidad que en nuestra salida no había ascensor) hasta la planta 0 del BEC y salir dando la vuelta al edificio hasta una parada de bus en la que nos esperaba una hermosa cola. El parking se encontraba a unos 7 km del recinto; el cual a su vez se encontraba (según la página web del festival) a poco más de 1 km de la zona de acampada -que no sé muy bien cómo lo habrán medido...-. Bien, pues aquí llega la segunda prueba, algo más difícil que la anterior: llegar a la zona de acampada. Aguantamos la cola y montamos más o menos rápido en el bus (echémosle 20 minutos). Demasiado sencillo, vamos a animar la cosa: este bus sólo nos llevaba al recinto donde se celebraban los conciertos; para lograr llegar a la meta teníamos que coger otro autobús. Bajamos del primero con todos los bártulos (que siendo previsores habíamos metido el menor número de bultos posible, y aún así íbamos cargados como mulas) y con nuestra inocencia intacta nos dirigimos a coger el segundo bus. En este caso la cola era aún más larga y aderezada con un sol de justicia a las 5 de la tarde en un monte. No recuerdo lo que tuvimos que esperar, diría que más de una hora. Conseguimos entrar en un bus -otra vez como sardinas en lata- y llegar a nuestro destino. Una vez allí, montamos las tiendas y picamos algo para bajar con fuerzas renovadas.

Llegó la tercera prueba: otra cola para bajar al recinto. Al final, y habiendo salido a las 14:10 de casa (y llegando antes de las 16:00 a Bilbao), pudimos llegar a las 20:15 para ver a Editors. ALT-J habrá que dejarlo para otra ocasión.

Y cola para conseguir la pulsera. Y cola para pedir. Y cola para mear -en unos baños vomitivos-. Y otra cola para subir de nuevo a las tantas de la madrugada. Y cola para hacer cola. Y así todos los días.

Porque, como digo muchas veces: el sentido común es el menos común de los sentidos. ¿Cómo suben la zona de acampada a un monte con una carretera de un sólo sentido cuando tienen que subir y bajar buses continuamente? ¿Por qué ponen tan pocos buses y baños cuando se prevée una asistencia de 35,000 personas? ¿Por qué no ponen un bus desde el BEC hasta la zona de acampada con parada en el recinto en vez de obligarnos a hacer un trasbordo cuando la gente va cargada hasta las cejas? ¿FatBoy Slim en el escenario Heineken y Vampire Weekend en el escenario Bilbao?

Un buen cartel no es suficiente para hacer un buen festival, señores del BBK Live. Deberían de cuidar a los que dejándose más de 100 euros por asistir, les dan de comer; en vez de intentar convertir su festival en un nuevo FIB cargado de guiris borrachos. Porque no hay persona en la zona de acampada que no estuviese hasta las narices de la basura de organización y diciendo que no repetirían ni de broma. Yo la primera. He disfrutado con mis amigos, me he reído, he bailado, cantado y saltado, pero no creo que vuelvan a verme por ahí si nos tratan como a ganado.


jueves, 27 de junio de 2013

Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo

Mi madre tiene una costumbre que me resulta muy molesta: adelanta todos los relojes cinco minutos. Mi padre ha llegado a la conclusión de que vive "anticipada", que sabe lo que va a ocurrir antes que los demás. A veces llego a pensar que es verdad, todo sea dicho.

Cinco minutos. Sólo cinco minutos. Cinco minutos para remolonear entre las sábanas. Cinco minutos esperando a quien llega tarde. Dos situaciones que nuestro reloj cognitivo percibe de forma muy diferente. Mientras que en la primera esos cinco minutos se convierten en un segundo, en la segunda tenemos la sensación subjetiva de que pasa una eternidad.
Y es que en esto de la percepción del tiempo hay un componente emocional bastante importante.

Hay dos momentos del año en que me pongo profunda y me planteo esto del paso del tiempo: Navidad y San Pedro. Medio año entre una fecha y otra. Tradición un tanto idiota es la que sigo con una amiga, que llegadas estas fechas siempre decimos una frase lapidaria: "Y en nada San Pedro" (en el caso de estar en Navidad) o "Y en cuanto te descuides ya está aquí la Navidad" (cuando andamos de fiestas en Burgos). Lo peor es que es cierto. Hace ya medio año que estábamos con el turrón y ahora toca ponerse morados a tapas. ¿Y qué he hecho yo en todo este tiempo?

Rápido o lento, el tiempo pasa. Y una de repente se encuentra con 27 años. Tampoco voy a ponerme trascendental y empezar a buscar el sentido de la vida (y en especial de la mía, que ya bastante tengo con vivirla). Por el momento prefiero pasar ese tiempo tomando cañas con los amigos, y quizás así pierda el sentido... del tiempo!


miércoles, 19 de junio de 2013

Instant karma

El otro día me vi inmersa en una conversación sobre tiempos pretéritos en los que pasábamos nuestras horas en el colegio o en el instituto. Alguien comentó que uno de sus profesores consideraba que no existían los castigos, sino premios buenos o "premios malos"; como si realmente el cambiar el significante hiciera cambiar el significado.

El caso es que rápidamente mi cabecita se puso a divagar sobre los premios (buenos o malos) que recibimos a lo largo de nuestra vida. Curiosamente uno suele plantearse si existe el karma cuando le pasa algo negativo ¿qué he hecho yo para merecer esto? o bien cuando consideramos que alguien es un hijo de puta poco malo, el tiempo le pondrá en su lugar.

Lo cierto es que pensamos en el karma como: haces tal cosa y te sucerá esa otra, tarde o temprano. Si Pedro le ha metido una hostia a Juan sin razón aparente, probablemente a la semana que viene le caiga una maceta en la cabeza. Sería curioso, no voy a negarlo, nos cuidaríamos mucho las espaldas antes de hacer las cosas; pero nada es tan simple.

Me gustaría creer que sí que existe el karma, que todos cobramos por el bien que hacemos o pagamos por el mal, pero a día de hoy y visto y vivido ciertas cosas, mejor no espero a que me llegue o les llegue a los demás premio (bueno o malo) alguno.

Más allá de energías trascendentes y leyes universales creo que hay algo más cercano y podría decir que efectivo: la CONCIENCIA. Nuestra actividad afecta a nuestra conciencia y la condiciona; en actos en donde el altruismo, generosidad, amor, etc., están presentes, se generaran estados mentales saludables (tranquilidad, ecuanimidad, paz) e inversamente, acciones motivadas por el odio, celos, harán surgir en la mente estados de agitación, ansiedad, conflicto, insatisfacción. Te sentirás bien cuando hagas lo correcto, y cada putada que hagas, no te preocupes, que ahí estará tu conciencia para recordártelo. Y eso sí que lo he comprobado, en mí y en otros a los que la conciencia no les ha dejado dormir. Aunque no voy a negar, y creo que todo el mundo lo ha pensado más de una vez, que ciertas personas parecen carecer de ella; pero que nadie se preocupe, que a esos fijo que algún día les cae una maceta.


jueves, 30 de mayo de 2013

La delgada línea entre el amor y el odio

Encontré este artículo allá por el 2008 y me pareció bastante curioso en aquel entonces. Han pasado la friolera de cinco años y ahora podría decir que me parece clarificador y hasta lógico.
Lo mismo cuando lo leáis encontráis explicación a ciertas cosas que os hayan pasado o a algunos comportamientos propios.
Científicos británicos descubrieron el mecanismo del cerebro humano que produce que odiemos a alguien. Y la zona donde se inicia esta poderosa emoción está íntimamente relacionada al área cerebral donde se produce el amor, afirmó la investigación llevada a cabo en la Universidad de Londres.

El estudio analizó a varios voluntarios que miraron fotografías de alguien a quien odiaban. Descubrieron que se activaban una serie de circuitos cerebrales en un área del cerebro que comparte ciertas estructuras asociadas al amor romántico.

"El odio a menudo es considerado una pasión malvada que debe ser reprimida, controlada y erradicada" explicó el profesor Semir Zeki, quien dirigió el estudio.

Pero para los neurobiólogos el odio es una pasión tan interesante como el amor. "Igual que el amor, el odio a menudo parece ser irracional y puede conducir al individuo a conductas heroicas o malvadas. ¿Cómo es posible que dos sentimientos tan opuestos conduzcan al mismo comportamiento?".

Los investigadores también descubrieron una diferencia importante en la actividad cortical que producen tanto el odio como el amor: "Mientras que en el amor grandes partes de la corteza asociadas al juicio y razonamiento se desactivan, con el odio sólo se desactiva una pequeña zona".

Los investigadores creen que esto es sorprendente si consideramos que el odio también es, como el amor, una pasión que nos consume totalmente. Pero mientras que en el amor romántico el amante pocas veces es crítico o juzga a la persona amada, en el contexto del odio, el que odia utiliza su criterio y es calculador para hacer daño, herir o vengarse de la persona odiada.

Lo cierto es que no sé cuánto puede llegar a medir esa delgada línea entre el amor y el odio, pero es una distancia que se puede recorrer en muy poco tiempo y en la mayoría de los casos es un camino sin retorno.
Amor y odio, aunque opuestos, son sentimientos; y fuertes. Y el que odia, en definitivas cuentas, sigue teniendo un vínculo importante con la persona odiada.

Optemos pues, amigos, por cortar esa delgada línea o bien bailar encima de ella con la despreocupación de la indiferencia.


P.D. Os amo.


lunes, 20 de mayo de 2013

Sonríe, es Burgos

La semana pasada me bajé con mi madre al centro -sí, soy de Gamonal; quién lo diría, eh?- a echar un ojo a la ropa de nueva temporada. Como viene ocurriéndome desde hace un tiempo, fui incapaz de encontrar nada decente en las tiendas: pantalones de rayas blancas y negras que sientan bien a todos los cuerpos, estampados étnicos imposibles, ropa flúor y flecos y tachuelas hasta en las bragas. Así os puedo resumir las mierdas tendencias de esta primavera-verano.

Tras la infructuosa expedición y con ganas de dar un descanso a mis ojos después del mal rato pasado, nos fuimos a tomar un té. Ya en la cafetería (un lugar repleto de familias) decidí ir al baño, con la mala suerte de entrar justo después de una madre y dos niñas. Allí estaba yo aguantando hasta que llegara mi momento de gloria cuando entró un chico. Tras ver que el baño de hombres también estaba ocupado y que le iba a tocar esperar como a mí, empezamos una conversación sobre puertas. Dos minutos de tonterías bastante graciosas que amenizaron la espera. Ahí se separaron nuestros caminos. Todo normal, pero, y si os pregunto que de dónde era el chico???

Quizás cambie la pregunta: ¿de dónde no era el chico? A más de un@ seguro que le habrá venido a la cabeza: ¡de Burgos!

Y ojo, que yo soy burgalesa, pero admitámoslo: no somos conocidos por nuestra simpatía y extroversión.
Volvemos a las generalizaciones, así que puntualizo: no todos los burgaleses son o somos fríos y bordes; pero tengo amigos que no son de aquí y cada vez que conozco a alguien de fuera de las fronteras burgalesas oigo eso de que en Burgos cuesta muchísimo encontrar a alguien que te dé conversación o entrar en un grupo; y ya no os quiero contar hacer amigos!

Triste, pero cierto. Días antes de mi encuentro con el simpático del baño estuve tomando algo con una amiga de la adolescencia a la que veo de ciento en viento. Le estaba contando mis idas y venidas cuando me preguntó: pero tú, a esa gente ¿cómo la conoces? Pues no sé... en bares, en conciertos, festivales... lo normal, supongo -le dije-. Su reacción fue algo así como: yo es que no soporto eso de que me vengan desconocidos a hablarme, ¿para qué? No quiero conocer a nadie, ya conozco a gente, no tengo que aguantar eso.
Me resultó curioso porque cuando éramos más jóvenes ella era la persona más extrovertida que conocía, hasta llegar al punto de ir donde un grupo de chicos, volver al cabo de media hora y decir: pues no eran los que yo conocía, pero bueno, me he quedado hablando con ellos...
Y yo, que quizás pecaba de borde (que lo sigo siendo, pero sólo cuando quiero) y pensaba que mejor malo conocido que bueno por conocer, ahora soy capaz de ponerme a hablar con un tío de 50 años a las 4 de la mañana sobre árboles genealógicos como si fuera lo más normal del mundo.

Así que después de ver cómo cambian las cosas y las vueltas que da la vida, lo que me toca ahora es daros el briconsejo del día: conoced gente, es divertido, incluso se pueden aprender cosas. Y si os da cosilla, cogedlo por otro lado: pensad que hay que tener amigos hasta en el infierno.


miércoles, 8 de mayo de 2013

El querer y el poder

El miedo es algo natural, una respuesta fisiológica de nuestro instinto de conservación. El ser humano nace sólo con dos miedos: el miedo a las alturas y el miedo a los sonidos fuertes; al parecer, básicos para nuestra supervivencia. El resto de los miedos son aprendidos, y las reacciones ante ellos son de lo más variopintas, desde respuestas eufóricas a depresivas.

A mí me dan miedo las serpientes. Siendo más específica, diría que me dan miedo las víboras, aquellas cuyo veneno puede resultar mortal. Que ¿de dónde he sacado ese miedo? Pues de la tele, supongo... El caso es que si me encontrara con una probablemente mi respuesta sería quedarme quieta, paralizada.

Curiosamente, las víboras intentan morderte si se sienten atacadas. Lo que viene a ser que las víboras tienen miedo de las personas (siempre y cuando sientan que son atacadas). ¡Ojo! digo sientan que son atacadas, porque uno puede levantar unas piedras sin saber que es su refugio o tener la mala suerte de pisar una... Ellas sentirán que están siendo atacadas e intentarán morderte. Luego ya depende de los reflejos de cada uno... hay quien se libra de la mordedura.

Eres un ser humano, tienes un tamaño considerablemente más grande que ellas. Saben que puedes hacerles daño, y ante ese miedo, actúan. Si fuésemos un ratoncillo, por mucho que quisiéramos no podríamos hacerles nada; bueno, nada más allá que pasar a ser parte de su almuerzo... Pero por circunstancias de la vida (que no procederé a relatar) me ha tocado ser persona; y por mi naturaleza puedo convertirme en amenaza para las víboras. Que por otro lado mejor ¡eh!, que si llego a ser ratoncillo, por mucho que quisiera, no podría hacer daño a la víbora y escapar. ¡Que no siempre querer es poder!

Iba a dar por finalizada esta entrada, pero en mi proceso de investigación acabo de toparme con un artículo que dice que si nos encontramos con una serpiente, hay que moverse lentamente y no hacer movimientos bruscos. Así que no iba yo tan mal encaminada con mi opción de quedarme quietecita...


jueves, 2 de mayo de 2013

It's my party and I'll cry if I want to

Sé que sólo tengo 27 años, pero hubo un tiempo en el que cumplir años me resultaba de lo más terrible. Lo achaco a que, a pesar de hacer alguna celebración en los días anteriores o posteriores, el día de mi cumpleaños lo pasaba "sola".

Cuando era una niña, los cumpleaños en mi casa se celebraban rodeados de toda la familia. Fácilmente podíamos juntarnos 20 personas apretujadas en el salón; y nos poníamos hasta las patas de comida. Así que imagino que estando acostumbrada a todo eso, el pasar a no celebrar un día que se supone especial me resultaba muy triste.

Para mí un cumpleaños es algo importante. He vivido un año más; con todos sus momentos -grandes y pequeños, buenos y malos- que lo han marcado. Y me gusta celebrarlo con aquellos con los que he compartido todo ese año, echar la vista hacia atrás, sacar conclusiones y tirar para adelante. Si algo he aprendido es que no es un día para estar solo.

Así que poniéndome un poco ñoña, quiero agradecer a tod@s l@s que han querido vivir este año conmigo: a aquell@s con l@s que estoy casi a diario; a aquell@s que a pesar de estar a kilómetros de distancia siguen siendo una parte muy importante de mi vida; a aquello@s que llevan ahí la friolera de 24 años aguantándome; a aquell@s que pasaron de forma fugaz y a aquell@s a los que he conocido este año y aún no son conscientes de dónde se han metido. Tod@s habéis colaborado para que mis 26 hayan sido un gran año y creo que no me equivoco cuando digo que me habéis ayudado a espabilar un poco más. Me guardo todas esas experiencias y paso a la página 27 con muchas ganas de ver qué me deparará este capítulo.


lunes, 29 de abril de 2013

Menú del día

Ayer comí una ensalada y pechuga de pollo a la plancha. Hoy tengo pensado hacerme un caldito y de segundo lo mismo me vuelvo loca y me frío unas croquetas.

Pues menuda puta mierda futilidad (siempre he querido utilizar esa palabra) nos estás contando... Efectivamente y no.

Miércoles por la noche, con mis padres en el sofá. Haciendo zapping caemos en un programa-reality-concurso de cocina y tras cinco minutos mi padre comenta: ¿Por qué trata así a los concursantes? ¿No puede decir las cosas sin ser tan borde? Soy yo y le mando a la mierda.
A lo que yo respondo: Es televisión, montan un espectáculo para que la gente lo vea. Claro que puede decir las cosas de otra manera, dudo que actúe así en su vida normal; pero esto es lo que vende.

Sin caer en el insulto o en el menosprecio, lo que una servidora intenta hacer por aquí es eso, darle cierta vidilla a las historias que cuenta. Provocar una reacción, la que sea. Para contar algo insulso, mejor me callo.

Fijándome en el blog intersexciones, (el cual os invito a visitar) leí lo siguiente:
Mis amigas son exageradas. Me imagino que tengo amigas exageradas porque yo soy bastante exagerada. No al revés. A veces me da la sensación de que lo hacen adrede. Parece que se sienten hasta obligadas a contarme algo increíble. Para inspirarme. Siempre añaden: “oye, eso para el blog podría ser un buen tema”. ¿No son adorables? Pero ellas exageran en las percepciones, yo en las descripciones. Nos complementamos. Me di cuenta de ello hace unas semanas, el día que me reencontré con Dennis, un antiguo rollete, y me dijo:
- Sabes, me he fijado que eres bastante más exagerada desde que escribes. Detestas cosas “normales” y las conviertes en algo menos habitual, pero bastante más interesante desde el punto de vista del lector.
- No creo entenderte.
- Sí. Sabes que a nadie le interesaría leer sobre algo normalito. Un polvo de los de toda la vida no le impresiona a nadie. Pero si es “extremadamente desastroso” o “Increíblemente fantástico”, tiene chicha.
Lo mismito que la pechuga de pollo que me comí ayer, que a la plancha sola no tiene ninguna gracia; pero si la aderezas con unas hierbas ya es otra cosa.

Pues eso. Y sirva esto como anexo a mi primera entrada y declaración de intenciones: Es mi blog y cuento lo que quiero. No necesariamente algo real. No necesariamente algo de mi vida. Podéis creer e imaginar lo que queráis, ahí está la gracia.


viernes, 19 de abril de 2013

Tenemos chica nueva en la oficina, que se llama Chloé y es DIVINA!!!

Después de algunos post mostrando un aspecto digamos negativo del ser humano -esa especie a la que yo también pertenezco-, hoy he querido darle un giro al asunto y hablaros de algo que me hace exclamar (y me vais a perdonar la expresión): ¡Ole tus huevos!

He podido vivir la ilusión, la preparación, la gestación y hoy por fin llega el día del parto. Mi amiga María, una valiente donde las haya, ha dado el gran paso de montar una empresa. Mejor dicho, ha montado un pequeño mundo: El Mundo de Chloé. Y hoy abre sus puertas (virtuales) al gran público.

Se trata de una online store que reúne una colección de genialidades creadas por artistas handmade donde podréis encontrar productos artesanales, moda, complementos y piezas exclusivas/limitadas, vintage, romantic.
La página ideal para aquellas que quieran darse un capricho y lucir una pieza única o para tener un detalle con alguien especial.

Pero bueno, me dejo de cháchara y os invito a que lo comprobéis vosotr@s mism@s haciendo click en la imagen. Seguro que encontráis algo que os guste.

¡Y aprovechad, que durante las primeras 48 horas tenéis un 10% de descuento en vuestras compras!

También podéis seguir las novedades de Chloé en Facebook, Twitter y Pinterest.

Be Chloé!


lunes, 15 de abril de 2013

Niño grande

Esta mañana he estado de visita en el que fue uno de mis lugares de trabajo y, mientras hablaba con la chica que actualmente trabaja allí, me han venido muchos recuerdos a la cabeza. Como viene siendo costumbre, no podéis hacer nada para evitar que comparta con vosotros esos pensamientos que han aparecido sin venir a cuento en mi cerebro. Aún estáis a tiempo de parar aquí.

Durante mi vida laboral he podido trabajar con niños -y aguantar a sus progenitores-, adolescentes, personas mayores... Y una acaba viendo de todo (o casi).

Cada persona es un mundo, pero seguro que coincidís conmigo y más de uno se ha encontrado en algún ámbito de su vida con alguien que parece un niño grande. Alguien de quien se espera un comportamiento cabal y (¡oh! ¡sorpresa!) resulta que no. Y es que hay muchas similitudes entre los niños y ciertas personas adultas...

¡No toques eso!
Te das la vuelta y ves como van directos a tocarlo.
¿Por qué has hecho eso?
Tratas de razonarles porqué no deben hacerlo y contemplas su cara de "no sé de qué me estás hablando".
La diferencia viene a ser que unos no pueden entenderlo y otros no quieren hacerlo.

Actúan sin sentido, nunca sabes a qué atenerte, no sabes qué decirles ni qué hacer. Algo así como tratar con Jim Morrison puesto de ácido.



Pues bien amigos, si habéis sido valientes y os habéis atrevido a llegar hasta aquí, no me queda más remedio que recompensaros:
Si no queréis que lo toquen, apartadlo de su vista.
Y si han hecho algo indeseado y el razonamiento es inútil, mejor ignorarlo.


miércoles, 10 de abril de 2013

Del género y el volumen

En el portal de un amigo un día apareció una nota anónima que decía algo así:
"Soy un vecino del 5º que está un poco cansado del género y volumen de la música del vecino del 4º."

Al día siguiente todos los vecinos del 4º pusieron la música a tope.


martes, 2 de abril de 2013

Extraños sucesos II: Apariciones marianas

Sólo es cuestión de tiempo. ¿Mucho? ¿Poco? Depende. La teoría de una de mis amigas es que los hombres vuelven. No voy a decir que todos, puesto que no es así; de la misma forma que no todos los psicópatas son asesinos.

Si bien el otro día comentaba que hay gente que desaparece inesperadamente de tu vida, hoy dedico esta entrada a esas personas que son muy de presentarse cuando no se les ha llamado.

Y es aquí cuando hacen su aparición estelar los "ex". Desde el marido que después de vivir sus historias se da cuenta de que lo que desea es volver con su familia hasta el "touch and go" de aquel fin de semana que quiere volver a tener una charla animada. Desde el novio con pánico a la soledad que regresa porque no sabe estar solo hasta el rollete que empieza a echarte de menos cuando dejas de llamarle. Hacen chas y aparecen a tu lado.

Todo esto son divagaciones que brotan en esas clásicas conversaciones a las tantas de la mañana tras regarnos con un poco de alcohol y en las que siempre salen anécdotas como la de aquel ex que te llama para recordar viejos tiempos cuando ve en tu estado de facebook que te vas de Erasmus o la del tío que te manda un mensaje para ver qué tal te va al día siguiente del octavo aniversario con su novia. Quien más quien menos ha vivido una de éstas, de ahí nuestra teoría.

¡Para que luego digamos que los hombres (y no digo todos) no saben sorprendernos!

Aún no hemos logrado resolver el enigma de porqué ocurre esto, lo dejaremos para sucesivas noches, aunque tenemos alguna idea. La teoría de que los hombres llevan el duelo de distinta manera que las mujeres sólo encajaría en algunos casos. Y la de que vuelven porque no tienen donde meter con quien hablar me parece simplificar mucho la cuestión. Es por eso que pedimos vuestra opinión, se agradecerán todas las aportaciones que puedan ayudarnos a clarificar este asunto.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Extraños sucesos I: "Desapariciones" marianas

¿Por qué la hamburguesa de la foto nunca es igual que la que me sirven? ¿Alguien se come las peladillas en Navidad? ¿Quién le gustaba realmente a Bea en Verano Azul: Javi o Pancho? ¿A dónde va la gente que desaparece?

Y con esta última pregunta no me refiero a qué hay después de la muerte, que ahí cada uno tiene sus ideas: reencarnación, cielo (infierno para vosotros, malditos), un se acabó la función y aquí paz y después gloria...
A lo que voy es: ¿a dónde va esa gente que de la noche a la mañana desaparece de tu vida?

Que yo entiendo que alguien decida apartarse de tí si te cargas a su perro o vas publicando sus filias en el BOE; pero si no hay razones aparentes para ello, ¿por qué no vuelves a saber de ellos? ¿a qué extraña dimensión se trasladan?
Y es que lo mismo un día te estás tomando una fanta naranja animadamente (que quien dice tomando una fanta dice intercambiando fluidos) y al cabo de un par de meses te percatas de que no has vuelto a saber de esa persona. Y sonríes interiormente y piensas: otra víctima de los agujeros negros, que el Hombre del Espacio les tenga en su gloria.

Mi breve experiencia vital me ha llevado a elaborar algunas hipótesis que expliquen este extendido fenómeno:
  1. La gente se enamora y se vuelve gilipollas. Consecuencia: la gente se echa pareja y desaparece en el limbo de las parejitas empalagosas.
  2. La gente no sabe lo que quiere y utiliza a los demás como banco de pruebas. Y si el resultado no es el esperado, pues si te he visto no me acuerdo.
  3. La gente está atontada, así, sin más.
Pero tras un exhaustivo análisis he llegado a un punto clave que puede explicar todo esto y con tan sólo una palabra: cobardía (de nada, amigos). Permitidme tirar de wikipedia: "La cobardía es un vicio que comúnmente se considera como la degeneración de la prudencia, degeneración que lleva a toda anulación del valor. La cobardía se puede considerar como un exceso de prudencia tal, que es incapaz de encarar consecuencias."
Y es que, queridos amigos, si alguien no quiere disfrutar de mi compañía, ¡que me lo diga!, sus razones tendrá. Tan sencillo como eso. Que sí, que el camino más fácil es desaparecer y no dar la cara, pero coño, ¡haced un pequeño esfuerzo!

Por un mundo sin desapariciones repentinas. 12 meses, 12 causas.


viernes, 22 de marzo de 2013

Calibrando la sutileza

No me preguntéis cómo, pero el otro día acabé en una página que hablaba sobre ventas, de qué manera llevar tu negocio para obtener beneficios y esas historias.

El título del artículo que leí era: Ser directo vende más; y entre otras cosas comentaba que a la hora de vender, mostrarte franco y directo suele resultar más eficaz que andarte con rodeos innecesarios.
Como la vida misma, pensaba mientras leía los consejos que enumeraba el artículo: ir directo al grano, ser honesto, recordar que no todo vale, no hacer perder el tiempo...

Cada persona es un mundo; y yo, personalmente, prefiero que no me vengan con acertijos.

Ojo, que ser directo no implica (dependiendo de situaciones) brusquedad, ataque o que te vengan a rondar con la tuna. Yo me decantaría por llamar la atención con un tema como éste.

Siempre quise entrar desnudo en tu habitación
y pasar la fría noche bajo tu edredón.
No hay nada que me llame más,
siempre quise incursiones en tu habitación.

Siempre quise estar desnudo en tu habitación,
siempre quise estar pegado a tu radiador.
No hay nada que me encienda más,
siempre quise estar tumbado y desnudo en tu habitación.

No hay nada que no acabe mal,
no hay nada que yo sepa hacer mejor.



domingo, 17 de marzo de 2013

Las malas lenguas

¿Conocéis el clásico de: me gustaría fingir mi muerte para ver quién va a mi entierro, quién llora, qué diría la gente...? Bueno, pues a mí lo que me gustaría es saber qué piensa la gente de mí, qué primera impresión doy, qué se comenta por ahí... pero en vida. No porque me preocupe o vaya a tomar represalias, sino por curiosidad, por saber qué imagen transmito.

Porque la gente habla. Yo lo hago. Tú lo haces. Él lo hace. Nosotros lo hacemos. Vosotros lo hacéis. Ellos lo hacen.

Este desvarío de hoy tiene una razón. Estaba yo este fin de semana dando un garbeo cuando me encontré con una persona con la que hacía probablemente más de un año que no cruzaba palabra. El susodicho pasó por mi vida de forma efímera, ya que teníamos alguien en común, y desapareció de ella a la vez que lo hizo la persona que nos unía. Hasta ahí todo normal, cosas que pasan.
Iniciamos la típica conversación de ¡ey! ¡cuánto tiempo!, ¿qué tal te va? -Lo cierto es que mi interés era mínimo, pero en estos casos opto por ser políticamente correcta y poner la mejor de mis sonrisas.- Y tras relatarle brevemente mi situación actual me soltó un comentario sobre lo que él sabía de mí hasta la fecha. Algo que, lógicamente, otra persona o personas le habían comentado.
Lo cierto es que me descolocó por completo y simplemente asentí y me despedí.

Minutos después, ya centrada, se lo comenté a una de las personas que venían conmigo. La respuesta de cómo había llegado tal información a este chico la teníamos clara. Lo curioso es que la o las personas que se lo transmitieron a él están aún más fuera de mi vida... aunque al parecer yo no lo estoy de la suya.

Y es que ya lo dijo Dalí: "Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien".

martes, 12 de marzo de 2013

Hoy empiezo, no sé cuándo seguiré ni mucho menos cuándo acabaré

Que nadie espere un orden ni un concierto. Que nadie espere un hilo conductor. Que nadie espere constancia por mi parte. Que nadie espere lo inesperado.
Yo no espero que lo leáis. No espero comentarios. No espero siquiera que os agrade.

Esto es un blog; el mío, concretamente. Y si bien decir que voy a poner lo que me salga de las narices cuando me salga de las narices puede sonar algo brusco, no por ello deja de ser la verdad.
Básicamente se trata de un lugar donde plasmar mis desvaríos, que tan pronto vienen como se van. Quizás os encontréis con dos desvaríos en un solo día o logre mantenerme cuerda durante más de un mes y no sepáis de mi persona. No os preocupéis por mí, yo no lo haré por vosotros.

Aunque cualquier parecido con la realidad sea mera coincidencia, si alguien se siente aludido por alguna de mis entradas que no dude en hacérmelo saber. Amablemente (o quizás no, rezad para pillarme en un buen día) os diré si mis flechas van directas a vuestra cabeza o tan sólo os rozan la oreja.

Y tras esta declaración de principios, me despido hasta nuevo aviso.