Ayer comí una ensalada y
pechuga de pollo a la plancha. Hoy tengo pensado hacerme un caldito y
de segundo lo mismo me vuelvo loca y me frío unas croquetas.
Pues menuda puta
mierda futilidad (siempre he querido utilizar esa palabra)
nos estás contando... Efectivamente y no.
Miércoles por la noche,
con mis padres en el sofá. Haciendo zapping caemos en un
programa-reality-concurso de cocina y tras cinco minutos mi padre
comenta: ¿Por qué trata así a los concursantes? ¿No puede
decir las cosas sin ser tan borde? Soy yo y le mando a la mierda.
A lo que yo respondo: Es
televisión, montan un espectáculo para que la gente lo vea. Claro
que puede decir las cosas de otra manera, dudo que actúe así en su
vida normal; pero esto es lo que vende.
Sin caer en el insulto o en el
menosprecio, lo que una servidora intenta hacer por aquí es eso,
darle cierta vidilla a las historias que cuenta. Provocar una
reacción, la que sea. Para contar algo insulso, mejor me callo.
Fijándome en el blog
intersexciones, (el cual os invito a visitar) leí lo siguiente:
Mis amigas son exageradas. Me imagino que tengo amigas exageradas porque yo soy bastante exagerada. No al revés. A veces me da la sensación de que lo hacen adrede. Parece que se sienten hasta obligadas a contarme algo increíble. Para inspirarme. Siempre añaden: “oye, eso para el blog podría ser un buen tema”. ¿No son adorables? Pero ellas exageran en las percepciones, yo en las descripciones. Nos complementamos. Me di cuenta de ello hace unas semanas, el día que me reencontré con Dennis, un antiguo rollete, y me dijo:- Sabes, me he fijado que eres bastante más exagerada desde que escribes. Detestas cosas “normales” y las conviertes en algo menos habitual, pero bastante más interesante desde el punto de vista del lector.
- No creo entenderte.
- Sí. Sabes que a nadie le interesaría leer sobre algo normalito. Un polvo de los de toda la vida no le impresiona a nadie. Pero si es “extremadamente desastroso” o “Increíblemente fantástico”, tiene chicha.
Lo mismito que la pechuga
de pollo que me comí ayer, que a la plancha sola no tiene ninguna
gracia; pero si la aderezas con unas hierbas ya es otra cosa.
Pues eso. Y sirva esto
como anexo a mi primera entrada y declaración de intenciones: Es mi
blog y cuento lo que quiero. No necesariamente algo real. No
necesariamente algo de mi vida. Podéis creer e imaginar lo que
queráis, ahí está la gracia.





