Encontré este artículo
allá por el 2008 y me pareció bastante curioso en aquel entonces.
Han pasado la friolera de cinco años y ahora podría decir que me
parece clarificador y hasta lógico.
Lo mismo cuando lo leáis
encontráis explicación a ciertas cosas que os hayan pasado o a
algunos comportamientos propios.
Científicos británicos descubrieron el mecanismo del cerebro humano que produce que odiemos a alguien. Y la zona donde se inicia esta poderosa emoción está íntimamente relacionada al área cerebral donde se produce el amor, afirmó la investigación llevada a cabo en la Universidad de Londres.
El estudio analizó a varios voluntarios que miraron fotografías de alguien a quien odiaban. Descubrieron que se activaban una serie de circuitos cerebrales en un área del cerebro que comparte ciertas estructuras asociadas al amor romántico.
"El odio a menudo es considerado una pasión malvada que debe ser reprimida, controlada y erradicada" explicó el profesor Semir Zeki, quien dirigió el estudio.
Pero para los neurobiólogos el odio es una pasión tan interesante como el amor. "Igual que el amor, el odio a menudo parece ser irracional y puede conducir al individuo a conductas heroicas o malvadas. ¿Cómo es posible que dos sentimientos tan opuestos conduzcan al mismo comportamiento?".
Los investigadores también descubrieron una diferencia importante en la actividad cortical que producen tanto el odio como el amor: "Mientras que en el amor grandes partes de la corteza asociadas al juicio y razonamiento se desactivan, con el odio sólo se desactiva una pequeña zona".
Los investigadores creen que esto es sorprendente si consideramos que el odio también es, como el amor, una pasión que nos consume totalmente. Pero mientras que en el amor romántico el amante pocas veces es crítico o juzga a la persona amada, en el contexto del odio, el que odia utiliza su criterio y es calculador para hacer daño, herir o vengarse de la persona odiada.
Lo cierto es que no sé
cuánto puede llegar a medir esa delgada línea entre el amor y el
odio, pero es una distancia que se puede recorrer en muy poco tiempo
y en la mayoría de los casos es un camino sin retorno.
Amor y odio, aunque
opuestos, son sentimientos; y fuertes. Y el que odia, en definitivas
cuentas, sigue teniendo un vínculo importante con la persona
odiada.
Optemos pues, amigos, por
cortar esa delgada línea o bien bailar encima de ella con la
despreocupación de la indiferencia.
P.D. Os amo.

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