Sé que sólo tengo 27
años, pero hubo un tiempo en el que cumplir años me resultaba de lo
más terrible. Lo achaco a que, a pesar de hacer alguna celebración
en los días anteriores o posteriores, el día de mi cumpleaños lo
pasaba "sola".
Cuando era una niña, los
cumpleaños en mi casa se celebraban rodeados de toda la familia. Fácilmente podíamos juntarnos 20 personas apretujadas en el salón;
y nos poníamos hasta las patas de comida. Así que imagino que
estando acostumbrada a todo eso, el pasar a no celebrar un día que
se supone especial me resultaba muy triste.
Para mí un cumpleaños
es algo importante. He vivido un año más; con todos sus momentos
-grandes y pequeños, buenos y malos- que lo han marcado. Y me gusta
celebrarlo con aquellos con los que he compartido todo ese año,
echar la vista hacia atrás, sacar conclusiones y tirar para
adelante. Si algo he aprendido es que no es un día para estar solo.
Así que poniéndome un
poco ñoña, quiero agradecer a tod@s l@s que han querido vivir este
año conmigo: a aquell@s con l@s que estoy casi a diario; a aquell@s
que a pesar de estar a kilómetros de distancia siguen siendo una
parte muy importante de mi vida; a aquello@s que llevan ahí la
friolera de 24 años aguantándome; a aquell@s que pasaron de forma
fugaz y a aquell@s a los que he conocido este año y aún no son
conscientes de dónde se han metido. Tod@s habéis colaborado para
que mis 26 hayan sido un gran año y creo que no me equivoco cuando
digo que me habéis ayudado a espabilar un poco más. Me guardo todas
esas experiencias y paso a la página 27 con muchas ganas de ver qué
me deparará este capítulo.

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