jueves, 2 de mayo de 2013

It's my party and I'll cry if I want to

Sé que sólo tengo 27 años, pero hubo un tiempo en el que cumplir años me resultaba de lo más terrible. Lo achaco a que, a pesar de hacer alguna celebración en los días anteriores o posteriores, el día de mi cumpleaños lo pasaba "sola".

Cuando era una niña, los cumpleaños en mi casa se celebraban rodeados de toda la familia. Fácilmente podíamos juntarnos 20 personas apretujadas en el salón; y nos poníamos hasta las patas de comida. Así que imagino que estando acostumbrada a todo eso, el pasar a no celebrar un día que se supone especial me resultaba muy triste.

Para mí un cumpleaños es algo importante. He vivido un año más; con todos sus momentos -grandes y pequeños, buenos y malos- que lo han marcado. Y me gusta celebrarlo con aquellos con los que he compartido todo ese año, echar la vista hacia atrás, sacar conclusiones y tirar para adelante. Si algo he aprendido es que no es un día para estar solo.

Así que poniéndome un poco ñoña, quiero agradecer a tod@s l@s que han querido vivir este año conmigo: a aquell@s con l@s que estoy casi a diario; a aquell@s que a pesar de estar a kilómetros de distancia siguen siendo una parte muy importante de mi vida; a aquello@s que llevan ahí la friolera de 24 años aguantándome; a aquell@s que pasaron de forma fugaz y a aquell@s a los que he conocido este año y aún no son conscientes de dónde se han metido. Tod@s habéis colaborado para que mis 26 hayan sido un gran año y creo que no me equivoco cuando digo que me habéis ayudado a espabilar un poco más. Me guardo todas esas experiencias y paso a la página 27 con muchas ganas de ver qué me deparará este capítulo.


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