No me preguntéis cómo,
pero el otro día acabé en una página que hablaba sobre ventas, de
qué manera llevar tu negocio para obtener beneficios y esas
historias.
El título del artículo
que leí era: Ser directo vende más; y entre otras cosas comentaba
que a
la hora de vender, mostrarte franco y directo suele resultar más
eficaz que andarte con rodeos innecesarios.
Como
la vida misma, pensaba mientras leía los consejos que enumeraba el
artículo: ir directo al grano, ser honesto, recordar que no todo
vale, no hacer perder el tiempo...
Cada
persona es un mundo; y yo, personalmente, prefiero que no me vengan
con acertijos.
Ojo,
que ser directo no implica (dependiendo de situaciones) brusquedad,
ataque o que te vengan a rondar con la tuna. Yo me
decantaría por llamar la atención con un tema como éste.
Siempre quise entrar
desnudo en tu habitación
y pasar la fría noche
bajo tu edredón.
No hay nada que me llame
más,
siempre quise incursiones
en tu habitación.
Siempre quise estar desnudo en tu habitación,
siempre quise estar
pegado a tu radiador.
No hay nada que me
encienda más,
siempre quise estar
tumbado y desnudo en tu habitación.
No hay nada que no acabe mal,
no hay nada que yo sepa
hacer mejor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario