¿Por qué la hamburguesa
de la foto nunca es igual que la que me sirven? ¿Alguien se come las
peladillas en Navidad? ¿Quién le gustaba realmente a Bea en Verano
Azul: Javi o Pancho? ¿A dónde va la gente que desaparece?
Y con esta última
pregunta no me refiero a qué hay después de la muerte, que ahí
cada uno tiene sus ideas: reencarnación, cielo (infierno para
vosotros, malditos), un se acabó la función y aquí paz y después
gloria...
A lo que voy es: ¿a
dónde va esa gente que de la noche a la mañana desaparece de tu
vida?
Que yo entiendo que
alguien decida apartarse de tí si te cargas a su perro o vas
publicando sus filias en el BOE; pero si no hay razones aparentes
para ello, ¿por qué no vuelves a saber de ellos? ¿a qué extraña
dimensión se trasladan?
Y es que lo mismo un día
te estás tomando una fanta naranja animadamente (que quien dice
tomando una fanta dice intercambiando fluidos) y al cabo de un par de
meses te percatas de que no has vuelto a saber de esa persona. Y
sonríes interiormente y piensas: otra víctima de los agujeros
negros, que el Hombre del Espacio les tenga en su gloria.
Mi breve experiencia
vital me ha llevado a elaborar algunas hipótesis que expliquen este
extendido fenómeno:
- La gente se enamora y se vuelve gilipollas. Consecuencia: la gente se echa pareja y desaparece en el limbo de las parejitas empalagosas.
- La gente no sabe lo que quiere y utiliza a los demás como banco de pruebas. Y si el resultado no es el esperado, pues si te he visto no me acuerdo.
- La gente está atontada, así, sin más.
Pero tras un exhaustivo
análisis he llegado a un punto clave que puede explicar todo esto y
con tan sólo una palabra: cobardía (de
nada, amigos). Permitidme tirar de wikipedia: "La
cobardía es un vicio que comúnmente se considera como la
degeneración de la prudencia, degeneración que lleva a toda
anulación del valor. La cobardía se puede considerar como un exceso
de prudencia tal, que es incapaz de encarar consecuencias."
Y es que, queridos
amigos, si alguien no quiere disfrutar de mi compañía, ¡que me lo
diga!, sus razones tendrá. Tan sencillo como eso. Que sí, que el
camino más fácil es desaparecer y no dar la cara, pero coño,
¡haced un pequeño esfuerzo!
Por un mundo sin
desapariciones repentinas. 12 meses, 12 causas.



