miércoles, 19 de junio de 2013

Instant karma

El otro día me vi inmersa en una conversación sobre tiempos pretéritos en los que pasábamos nuestras horas en el colegio o en el instituto. Alguien comentó que uno de sus profesores consideraba que no existían los castigos, sino premios buenos o "premios malos"; como si realmente el cambiar el significante hiciera cambiar el significado.

El caso es que rápidamente mi cabecita se puso a divagar sobre los premios (buenos o malos) que recibimos a lo largo de nuestra vida. Curiosamente uno suele plantearse si existe el karma cuando le pasa algo negativo ¿qué he hecho yo para merecer esto? o bien cuando consideramos que alguien es un hijo de puta poco malo, el tiempo le pondrá en su lugar.

Lo cierto es que pensamos en el karma como: haces tal cosa y te sucerá esa otra, tarde o temprano. Si Pedro le ha metido una hostia a Juan sin razón aparente, probablemente a la semana que viene le caiga una maceta en la cabeza. Sería curioso, no voy a negarlo, nos cuidaríamos mucho las espaldas antes de hacer las cosas; pero nada es tan simple.

Me gustaría creer que sí que existe el karma, que todos cobramos por el bien que hacemos o pagamos por el mal, pero a día de hoy y visto y vivido ciertas cosas, mejor no espero a que me llegue o les llegue a los demás premio (bueno o malo) alguno.

Más allá de energías trascendentes y leyes universales creo que hay algo más cercano y podría decir que efectivo: la CONCIENCIA. Nuestra actividad afecta a nuestra conciencia y la condiciona; en actos en donde el altruismo, generosidad, amor, etc., están presentes, se generaran estados mentales saludables (tranquilidad, ecuanimidad, paz) e inversamente, acciones motivadas por el odio, celos, harán surgir en la mente estados de agitación, ansiedad, conflicto, insatisfacción. Te sentirás bien cuando hagas lo correcto, y cada putada que hagas, no te preocupes, que ahí estará tu conciencia para recordártelo. Y eso sí que lo he comprobado, en mí y en otros a los que la conciencia no les ha dejado dormir. Aunque no voy a negar, y creo que todo el mundo lo ha pensado más de una vez, que ciertas personas parecen carecer de ella; pero que nadie se preocupe, que a esos fijo que algún día les cae una maceta.


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