El otro día me vi inmersa en una conversación
sobre tiempos pretéritos en los que pasábamos nuestras horas en el
colegio o en el instituto. Alguien comentó que uno de sus profesores
consideraba que no existían los castigos, sino premios buenos o
"premios malos"; como si realmente el cambiar el
significante hiciera cambiar el significado.
El caso es que rápidamente mi cabecita se puso a
divagar sobre los premios (buenos o malos) que recibimos a lo largo
de nuestra vida. Curiosamente uno suele plantearse si existe el karma
cuando le pasa algo negativo ¿qué he hecho yo para merecer esto?
o bien cuando consideramos que alguien es un hijo de puta poco malo, el tiempo le pondrá en su lugar.
Lo cierto es que pensamos en el karma como: haces
tal cosa y te sucerá esa otra, tarde o temprano. Si Pedro le ha metido una hostia a
Juan sin razón aparente, probablemente a la semana que viene le
caiga una maceta en la cabeza. Sería curioso, no voy a negarlo, nos
cuidaríamos mucho las espaldas antes de hacer las cosas; pero nada
es tan simple.
Me gustaría creer que sí que existe el karma, que
todos cobramos por el bien que hacemos o pagamos por el mal, pero a
día de hoy y visto y vivido ciertas cosas, mejor no espero a que me
llegue o les llegue a los demás premio (bueno o malo) alguno.
Más allá de energías trascendentes y leyes
universales creo que hay algo más cercano y podría decir que efectivo: la CONCIENCIA. Nuestra actividad afecta a
nuestra conciencia y la condiciona; en actos en donde el altruismo,
generosidad, amor, etc., están presentes, se generaran estados
mentales saludables (tranquilidad, ecuanimidad, paz) e inversamente,
acciones motivadas por el odio, celos, harán surgir en la mente
estados de agitación, ansiedad, conflicto, insatisfacción. Te
sentirás bien cuando hagas lo correcto, y cada putada que hagas, no
te preocupes, que ahí estará tu conciencia para recordártelo. Y
eso sí que lo he comprobado, en mí y en otros a los que la
conciencia no les ha dejado dormir. Aunque no voy a negar, y creo que
todo el mundo lo ha pensado más de una vez, que ciertas personas
parecen carecer de ella; pero que nadie se preocupe, que a esos fijo
que algún día les cae una maceta.

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