lunes, 15 de abril de 2013

Niño grande

Esta mañana he estado de visita en el que fue uno de mis lugares de trabajo y, mientras hablaba con la chica que actualmente trabaja allí, me han venido muchos recuerdos a la cabeza. Como viene siendo costumbre, no podéis hacer nada para evitar que comparta con vosotros esos pensamientos que han aparecido sin venir a cuento en mi cerebro. Aún estáis a tiempo de parar aquí.

Durante mi vida laboral he podido trabajar con niños -y aguantar a sus progenitores-, adolescentes, personas mayores... Y una acaba viendo de todo (o casi).

Cada persona es un mundo, pero seguro que coincidís conmigo y más de uno se ha encontrado en algún ámbito de su vida con alguien que parece un niño grande. Alguien de quien se espera un comportamiento cabal y (¡oh! ¡sorpresa!) resulta que no. Y es que hay muchas similitudes entre los niños y ciertas personas adultas...

¡No toques eso!
Te das la vuelta y ves como van directos a tocarlo.
¿Por qué has hecho eso?
Tratas de razonarles porqué no deben hacerlo y contemplas su cara de "no sé de qué me estás hablando".
La diferencia viene a ser que unos no pueden entenderlo y otros no quieren hacerlo.

Actúan sin sentido, nunca sabes a qué atenerte, no sabes qué decirles ni qué hacer. Algo así como tratar con Jim Morrison puesto de ácido.



Pues bien amigos, si habéis sido valientes y os habéis atrevido a llegar hasta aquí, no me queda más remedio que recompensaros:
Si no queréis que lo toquen, apartadlo de su vista.
Y si han hecho algo indeseado y el razonamiento es inútil, mejor ignorarlo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario