Otro año que pasa.
Inevitablemente nos ponemos a hacer balance y marcarnos nuevas metas;
que por un lado no está mal, siempre es positivo analizar nuestras
andanzas y tener objetivos en mente; pero a mí me hace gracia esa
visión de fin de etapa.
Se acaba un año y con él
todo lo bueno y lo malo que nos haya ocurrido y empieza otro
totalmente nuevo y distinto. Hay quien siente pena porque este año
le ha ido genial y no quiere que se acabe y otros que están deseando
entrar en 2014 porque este 2013 ha sido un año "para olvidar".
¡Sí, claro
amigos! De la noche a la mañana todo va a cambiar. Una
situación de mierda va a convertirse mágicamente en algo distinto
porque, ¡ey!, ¡es 2014! Y tu buena racha se va a terminar en cuanto
den las campanadas, así que aprovecha lo poco que te queda de año...
Mañana será otro día.
Otro día más. Otro de la sucesión de miles de días que tienen
nuestras vidas. Otro día que será igual que el anterior si no nos
molestamos en cambiarlo, ya sea 2013, 2014 o 2036. No culpemos al
2013, él no ha hecho nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario