miércoles, 16 de octubre de 2013

Te quiero. Gracias.

Este año en la Escuela Oficial de Idiomas tenemos una chica inglesa que nos va a dar clase una hora cada dos semanas. Siempre está bien poder hablar con un nativo, en especial por la pronunciación, pero también para conocer más cosas sobre su país y su cultura (que aunque estén aquí al lado, tenemos ciertas diferencias).

El miércoles pasado fue su primer día y lo dedicamos a conocerla un poco. Le preguntamos sobre los estereotipos o la imagen que tienen en UK sobre los españoles y las diferencias que ella había observado en las apenas dos semanas que llevaba aquí.
Junto con el clásico de que ella pensaba que aquí hacía buen tiempo y al parecer no (esto es Burgos, nena) nos contó que sí que había notado un cambio en cuanto a los modales – British manners – y que por ejemplo, estando en una cafetería, al dar las gracias al camarero, sus amigas le preguntaron que porqué siempre daba las gracias, ¡si era un camarero!

Al instante comenté con mi compañero que yo sí que daba las gracias a los camareros o en cualquier comercio. Y él me respondió que en su casa o con personas cercanas nunca daba las gracias.
- ¡Papá, pásame el pan!
- Toma hijo
- ...
Touché. Yo apenas lo hago en mi casa. Está claro que donde hay confianza, da asco.

Y es que a veces nos resulta tan difícil pronunciar ciertas palabras... esas palabras que muestran un mínimo de cariño y que al decirlas nos hacen sentir vulnerables. Esas que están ahí agazapadas esperando a encontrar una rendijita en nuestra coraza de miedo y vergüenza.
"Te quiero". Estamos hartos de oírlo en películas y series, pero es un rara avis en la vida real.
He de confesar que no recuerdo la última vez que lo dije... y vivo con mis padres.

Yo puedo hacerlo, pero no me resulta una labor sencilla. En cambio, hay quien es incapaz de identificar – y mucho menos expresar – sus sentimientos. Sienten algo pero no saben reconocer qué es ni pueden verbalizarlo. Alexitimia se llama este trastorno.

Luego nos encontramos con personas que lo repiten hasta la saciedad, esas que acaban de conocerte pero ya te quieren y no dudan en expresarlo. Estos sí que lo verbalizan, pero me da a mí que no tienen muy claro el concepto. Abusan tanto del "te quiero" que llegan a devaluarlo, pierde fuerza y el que lo escucha se hace inmune ante tanta palabrería.

No hay que privar de estas palabras a quien se las merece. Así que a ver si somos (yo me incluyo) capaces de encontrar el punto medio y lograr pronunciarlas con más frecuencia.

Gracias.

Te quiero.