Este año en la Escuela
Oficial de Idiomas tenemos una chica inglesa que nos va a dar clase
una hora cada dos semanas. Siempre está bien poder hablar con un
nativo, en especial por la pronunciación, pero también para conocer
más cosas sobre su país y su cultura (que aunque estén aquí al
lado, tenemos ciertas diferencias).
El miércoles pasado fue
su primer día y lo dedicamos a conocerla un poco. Le preguntamos
sobre los estereotipos o la imagen que tienen en UK sobre los
españoles y las diferencias que ella había observado en las apenas
dos semanas que llevaba aquí.
Junto con el clásico de
que ella pensaba que aquí hacía buen tiempo y al parecer no (esto
es Burgos, nena) nos contó que sí que había notado un cambio en
cuanto a los modales – British manners – y que por ejemplo,
estando en una cafetería, al dar las gracias al camarero, sus amigas
le preguntaron que porqué siempre daba las gracias, ¡si era un
camarero!
Al instante comenté con
mi compañero que yo sí que daba las gracias a los camareros o en
cualquier comercio. Y él me respondió que en su casa o con personas
cercanas nunca daba las gracias.
- ¡Papá, pásame el
pan!- Toma hijo
- ...
Touché. Yo apenas lo
hago en mi casa. Está claro que donde hay confianza, da asco.
Y es que a veces nos
resulta tan difícil pronunciar ciertas palabras... esas palabras que
muestran un mínimo de cariño y que al decirlas nos hacen sentir
vulnerables. Esas que están ahí agazapadas esperando a encontrar
una rendijita en nuestra coraza de miedo y vergüenza.
"Te quiero".
Estamos hartos de oírlo en películas y series, pero es un rara avis
en la vida real.
He de confesar que no
recuerdo la última vez que lo dije... y vivo con mis padres.
Yo puedo hacerlo, pero no
me resulta una labor sencilla. En cambio, hay quien es incapaz de
identificar – y mucho menos expresar – sus sentimientos. Sienten
algo pero no saben reconocer qué es ni pueden verbalizarlo.
Alexitimia se llama este trastorno.
Luego nos encontramos con
personas que lo repiten hasta la saciedad, esas que acaban de
conocerte pero ya te quieren y no dudan en expresarlo. Estos sí que
lo verbalizan, pero me da a mí que no tienen muy claro el concepto.
Abusan tanto del "te quiero" que llegan a devaluarlo,
pierde fuerza y el que lo escucha se hace inmune ante tanta
palabrería.
No hay que privar de
estas palabras a quien se las merece. Así que a ver si somos (yo me
incluyo) capaces de encontrar el punto medio y lograr pronunciarlas
con más frecuencia.
Gracias.
Te quiero.
