miércoles, 25 de septiembre de 2013

I'm sexy and I know it

El otro día me fui a tomar unas cerves con una amiga después de un concierto. A saber de qué estábamos hablando cuando mi amiga me dijo: gírate, mira a ese tío. Sabes quién es, ¿no? Me encanta.

Por supuesto que sabía quién era. No he cruzado una palabra con él en mi vida, contesté; pero sí, creo que todas las aquí presentes sabemos quién es y pensamos igual que tú. Y lo que es peor: ÉL LO SABE.

Es guapo y muy consciente de ello. Ya podemos darlo por perdido.

Eh, que no digo que sea inalcanzable, ni mucho menos. Al contrario, animé a mi amiga a intentarlo, pero ella tampoco estaba muy convencida de hacerlo.
¿Por qué? Porque ve lo mismo que yo y lo que imagino ven muchas más.
Porque desprende ese halo de "soy más guapo que el resto, ¿qué podéis ofrecerme, nenas?".
Porque estar en una relación con él sería algo así como un "siéntete afortunada de estar conmigo porque no eres mi única opción".

Y así no. Así no.

Porque el encanto de la belleza está en no saber que se posee.


martes, 10 de septiembre de 2013

Tienes un e-mail

Esta tarde me he puesto a hacer limpieza en un par de cuentas de correo electrónico (de las tropecientas que he ido acumulando aún no sé porqué).

Entre confirmaciones de pedidos de ropa y música, inscripciones a ofertas de empleo que nunca llegaron a materializarse y alguna que otra presentación de powerpoint; me he topado con conversaciones y recuerdos de hace años que me han sacado una sonrisa. Situaciones que en su momento me resultaban inmensas, bien emocionantes o bien punzantes y ahora me resultan una pequeñez, quizás por la lejanía; como quien subido en un avión percibe a las personas como hormiguitas.

Dos han sido las ideas que me han venido a la cabeza: el tiempo pasa y todo lo cura (no lo borra, eso sí, que no hay que olvidar lo aprendido); y que tengo grandes amigos, tanto para montar una gran fiesta, como para llorar un buen drama.

No descubro nada nuevo, lo sé. Pero me viene (y os viene) bien recordar estas cosas de vez en cuando:
  • Todo pasa: lo que ahora nos llena de felicidad o nos parte el alma no durará eternamente.
  • Siempre hay alguien con quien compartir esa felicidad y ese dolor: hacedlo.


martes, 27 de agosto de 2013

Rusia es un país donde vive gente maravillosa

Permitidme robaros unos segundos de vuestro tiempo para que veáis este documento para la historia a modo de introducción de esta entrada. 


Pues bien, esa debe de ser mi reacción aproximada cuando me preguntan: Oye, Leo, y... ¿cuál es tu tipo de hombre?
Pongámonos en situación. Reunión de amigas de esas con las que hace años que no te ves y por fin coincidís todas juntas. Dos solteras, X (que tiene un rollito desde hace un par de meses) y yo. Por alguna razón que no alcanzo a entender, se sienten en la obligación de encontrarme pareja. Les debo de dar pena o algo. ¡Venga que sí, tía!, ¡esta noche te encontramos un chico! -creo que no son conscientes de que para eso me basto y me sobro yo solita, que el problema no es encontrarlos una noche, sino al día siguiente-. Y ahí es cuando te hacen la fatídica preguntita: dinos, ¿cómo te gustan los hombres?, para saber por dónde tirar...

Pues... los hombres me gustan... con brazos y piernas... que sepan hablar... y... no sé mucho más. Gracias. -Añadir una sonrisa rollo Miss y listo, recemos para que le haya gustado al jurado-

Creo que nunca he sido capaz de responder a esa pregunta. Realmente no sé qué respuesta espera la gente... (y os advierto: cuidado con lo que decís, porque a saber qué hombres os encuentran).
- Moreno con ojos azules. Aquí entra hasta uno de los hermanos Calatrava.
- Que me haga reír. Quique San Francisco, por ejemplo?
- Que sepa cocinar. Karlos Arguiñano, mismamente.
- Que sea limpio y vista bien. Te encasquetan al primero que lleve un polo de la Martina.

Obviedades y estupideces. Lógicamente no quiero un tío que huela mal, ni uno que me haga llorar, ni uno que no sea capaz de sobrevivir sin su madre cocinando.

¿Cuál es mi tipo de hombre? El que me gusta. El que me parece atractivo; independientemente de que sea alto o bajo, moreno o rubio, con gafas o con vista de lince. Y punto. Probablemente ni yo le encuentre explicación, pero con que lo sepa yo, me sobra, queridas amigas. Las obras de caridad para quienes las necesiten.



miércoles, 21 de agosto de 2013

Pagándote la chupa

No es lo mismo que "pagando te la chupa".

O la importancia de los pequeños detalles.


lunes, 29 de julio de 2013

What you see is what you get

WYSIWYG: Se aplica a los procesadores de texto y otros editores de texto con formato que permiten escribir un documento viendo directamente el resultado final, frecuentemente el resultado impreso.

Ojalá. Ojalá las cosas resultaran ser como uno las ve en un principio, que lo que uno ve permaneciera inmutable en el tiempo. Pero no. Ese vestido que te pillas por internet resulta que es verde fosforito cuando tú lo compraste por verde pistacho.

Lo mismo pasa con las personas, siempre hay algo que descubrir con el tiempo. Algo bueno a veces, algo malo otras tantas.
No dudo que pueda tener su lado positivo el ir descubriendo distintas facetas de las personas; pero ¿cuántas veces nos acabamos llevando tremendas decepciones al ver que alguien no es como pensábamos?

He de decir que soy una persona de primeras impresiones, y que, aunque con el tiempo me he ido relajando en este asunto; hace unos años tendían a ser en un 80% negativas. Por consejo de amigos acababa cediendo en ciertos casos, pero tarde o temprano las personas que en un principio me resultaban nocivas, acaban siéndolo también para el resto.

Todos vendemos o intentamos proyectar una imagen fantástica de nosotros mismos; más aún hoy en día con las redes sociales. Uno no va diciendo por ahí que le gusta robar bolsos a las ancianas, pero sí que hace voluntariado con personas discapacitadas. Mostrar el lado positivo de uno mismo entra dentro de lo lógico y normal, y cuando conoces a una persona ves poco a poco cómo también tiene otro lado, que al fin y al cabo es lo que nos hace humanos.
El problema viene cuando todo lo negativo que ocultas supera con creces a lo positivo que vendes.

He vivido situaciones en que la propia persona me ha dicho: es que soy egoísta, o yo es que soy malo, pero no de los que se dan de hostias, sino de los que te la lían cuando menos te lo esperas.
Vale, ahí soy yo la que decide, tengo la información y si me la lías es mi culpa por meterme en la boca del lobo.
Esta especie no es peligrosa, es -parafraseando a Jesulín- como un toro: le ves los cuernos y sabes que te los puede clavar. El peligro viene con los individuos que son como esas ranitas de colores tan cuquis que luego resulta que tienen veneno como para cargarse a 1500 personas.

Es gente que lleva máscara para tapar su realidad y fingir lo que no son, para agradar y atraer a los demás y evitar que se vean sus debilidades. Pero las máscaras son frágiles y se acaban rompiendo y sale a la luz todo lo que ocultaban los mil colorines.

Todos tenemos partes coloreadas y partes blancas, negras y grises. No os fiéis de los que deslumbran con su arco iris.