jueves, 16 de enero de 2014

Una nueva dimensión

No sé si tengo ganas de ponerme a escribir, más bien me decanto por el no; pero al menos mientras tecleo no me estoy chinchando los padrastos, que a este ritmo me van a llegar hasta el codo.

Últimamente ando escasa de ideas, o mejor dicho: ando escasa de situaciones que me evoquen ideas y me provoquen escribirlas irrefrenablemente. Estoy gastando las pocas palabras que se me ocurren en redacciones para mis clases de inglés –todo sea dicho, con un resultado bastante positivo-.

Desde mi tranquila existencia observo el panorama. Probablemente si fuese verano disfrutaría más de ese pequeño placer que es para mí el sentarme en un banco o en la terraza de un bar y ver la gente pasar; pero dadas las circunstancias meteorológicas tengo que conformarme con lo que me aportan algunos lugares cerrados y la comunicación por las redes sociales (que no es poco, por otra parte).

Siempre me fascinaron las personas, así, en general. Su comportamiento, sus respuestas ante ciertos estímulos, sus interacciones... y les intento buscar una lógica, saber qué hay detrás. El problema es que el ser humano muchas veces ignora toda lógica. Nos quedamos atascados en un vórtice de emociones y sentimientos -culpabilidad, celos, ira...- que nos impide ver las situaciones con claridad. Y a veces arrastramos a los demás al interior de ese vórtice y hasta acabamos en otra dimensión. Hay mucha gente allí, al otro lado, aunque no os lo creáis.
Así que hay días que mi labor de encontrarle lógica se complica y acabo desistiendo. Como ahora, que me voy al sofá porque esto no tiene sentido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario