Puedo decirlo: he
sobrevivido al BBK Live 2013. Y os aseguro que no ha sido tarea
fácil.
Salimos de Burgos el
jueves a las dos del mediodía pasadas, por eso de ir con tiempo,
montar la tienda y llegar al primer concierto que queríamos ver:
ALT-J (a las 19:00). Partíamos con nuestras mochilas llenas de
ilusión, que pronto se vería truncada por las numerosas pruebas que
la organización nos puso para ver si éramos aptos o no para su
magnífico festival (hubo momentos en los que sólo nos faltó Ramón
García anunciándonos que salía la vaquilla Revoltosa).
La primera de ellas
consistía en cargar con todos los trastos desde el parking nivel -2
(casualidad que en nuestra salida no había ascensor) hasta la planta
0 del BEC y salir dando la vuelta al edificio hasta una parada de bus
en la que nos esperaba una hermosa cola. El parking se
encontraba a unos 7 km del recinto; el cual a su vez se encontraba
(según la página web del festival) a poco más de 1 km de la zona
de acampada -que no sé muy bien cómo lo habrán medido...-. Bien,
pues aquí llega la segunda prueba, algo más difícil que la
anterior: llegar a la zona de acampada. Aguantamos la cola y montamos
más o menos rápido en el bus (echémosle 20 minutos). Demasiado
sencillo, vamos a animar la cosa: este bus sólo nos llevaba al
recinto donde se celebraban los conciertos; para lograr llegar a la
meta teníamos que coger otro autobús. Bajamos del primero con todos
los bártulos (que siendo previsores habíamos metido el menor número
de bultos posible, y aún así íbamos cargados como mulas) y con
nuestra inocencia intacta nos dirigimos a coger el segundo bus. En
este caso la cola era aún más larga y aderezada con un sol de
justicia a las 5 de la tarde en un monte. No recuerdo lo que tuvimos
que esperar, diría que más de una hora. Conseguimos entrar en un
bus -otra vez como sardinas en lata- y llegar a nuestro destino. Una
vez allí, montamos las tiendas y picamos algo para bajar con fuerzas
renovadas.
Llegó la tercera prueba:
otra cola para bajar al recinto. Al final, y habiendo salido
a las 14:10 de casa (y llegando antes de las 16:00 a Bilbao), pudimos
llegar a las 20:15 para ver a Editors. ALT-J habrá que dejarlo para
otra ocasión.
Y cola para conseguir la pulsera. Y cola para pedir. Y cola
para mear -en unos baños vomitivos-. Y otra cola para subir de nuevo
a las tantas de la madrugada. Y cola para hacer cola. Y así todos
los días.
Porque, como digo muchas
veces: el sentido común es el menos común de los sentidos. ¿Cómo
suben la zona de acampada a un monte con una carretera de un sólo
sentido cuando tienen que subir y bajar buses continuamente? ¿Por
qué ponen tan pocos buses y baños cuando se prevée una asistencia
de 35,000 personas? ¿Por qué no ponen un bus desde el BEC hasta la
zona de acampada con parada en el recinto en vez de obligarnos a
hacer un trasbordo cuando la gente va cargada hasta las cejas?
¿FatBoy Slim en el escenario Heineken y Vampire Weekend en el
escenario Bilbao?
Un buen cartel no es
suficiente para hacer un buen festival, señores del BBK Live.
Deberían de cuidar a los que dejándose más de 100 euros por
asistir, les dan de comer; en vez de intentar convertir su festival
en un nuevo FIB cargado de guiris borrachos. Porque no hay persona en
la zona de acampada que no estuviese hasta las narices de la basura
de organización y diciendo que no repetirían ni de broma. Yo la
primera. He disfrutado con mis amigos, me he reído, he bailado,
cantado y saltado, pero no creo que vuelvan a verme por ahí si nos
tratan como a ganado.

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ResponderEliminarBBKolas